En letra pequeña

He visto que a veces escribes en letra pequeña. Cuando lo veo me entra la curiosidad. Pequeña,  pero curiosidad al fin y al cabo. No sé si lo que te motiva a empequeñecerla es similar a mis motivos. Sí, yo, a veces, escribo también en letra pequeña.

No hablo del ordenador. No al cambio de numeración de una letra ya preparada. Cuando hablo de escribir me refiero al papel. A la sensación de abrir la pequeña libreta y entretejer las ideas.

A veces, decía, escribo con letra pequeña.

No es premeditado. De hecho, puede que surja sin más. Aunque he encontrado un patrón inconsciente.  La letra pequeña cobra vida propia cuando descubre lo que voy a escribir. Se empequeñece sin que yo pueda evitarlo. Un poco como Alicia, cuando al ser más pequeña descubre que puede pasar por lugares antes prohibidos, la letra pequeña abre nuevos mundos.

Por eso no me importa escribir en letra pequeña. Aunque después me cueste leerla.

Escribo en pequeño en ciertos momentos. En aquellos que escojo para escribir algunas cosas que veo muy claras. Creo que escribo en letra pequeña cuanto más claro lo tengo. Sólo que de la mente al papel algo pasa.

La letra pequeña tiende a esconderse. Hace confundir los caracteres. La letra pequeña es tímida. De hecho lleva a cuestas ser la expresión de las ideas, y creo que es el peso de éstas el que la empequeñece. Pero hay otras razones.

La timidez de la letra pequeña es también un no querer darse a conocer. Como si guardase un secreto y como si quisiera no desvelarlo. Pero no lo evita, pues la letra pequeña, al contrario de su tamaño, lo que hace es acrecentar el deseo de leerla.

Sí, es eso, escribo en letra pequeña, cuanto más quiero que sea leído.

Que pongas los 5 sentidos en ella. En la lectura de la letra pequeña.

La letra pequeña necesita de la lectura para engrandecerse. De la mía pero sobretodo de tu lectura. Buscando que al pasar otra vez por alguien, así como se volvió pequeña en el viaje de ida, se engrandezca en el de vuelta, y cobre su dimensión real.

Mientras eso ocurre, ahí sigue, pequeña, invitando tímidamente y a gritos a su lectura.

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