Conversando

Me gusta conversar. Disfrutar de un buen diálogo.

Escuchar. Aprender.

Siempre he sentido una sensación especial, una especie de hormigueo que me recorría por dentro, al oír a alguien de cerca, cuando sabes que estás aprendiendo algo nuevo, que te está transmitiendo conocimiento.

Incluso si esta enseñanza se produce en un susurro.

Es lo que me produce una buena conversación.

Como cuando éramos niños y nos llevaban a ver magia. Y abriendo los ojos, asombrados, entrábamos a un lugar nuevo para nosotros. Una evasión hacia un mundo irreal.

Una buena conversación es una evasión hacia un mundo muy real. Un lugar en el que quiero habitar, sintiéndome a gusto.

Un lugar donde invitar. Y ser invitado.

Porque a las conversaciones se entra con discreción, tanteando, sin ser abruptos. Sólo así preparamos el terreno para explorar un nuevo campo. Para opinar y cambiar de opinión. Para convencerse.

Lo reconozco, me gusta sentir el discurrir de nuestra conversación, como si se detuviera el tiempo.

Porque una buena conversación me hace olvidar el tiempo. Pero es un tiempo ganado. Lo ganan las palabras.

Con el tiempo congelado sólo quedan ellas. También los gestos y las miradas. La posición de los cuerpos, las manos. Tus manos.

Me gusta mirarte a los ojos cuando conversamos. Y observar tus manos.  Expresivas, enérgicas, convencidas, tranquilas, pausadas, sencillas, reales. Ahí me encontrarás mientras fluyen las palabras.

A veces he de pedir perdón, lo reconozco. Lo hago cuando pierdo el hilo. No es una falta de respeto. En una buena conversación, y cuando estoy siendo convencido, atrapado, siento que me dejo llevar por las historias, acompasado rítmicamente por la suave cadencia de una afirmación, por la rotundidad amistosa de una negación. O un titubeo. O un querer indagar más. La curiosidad vestida de interés.

Ahí navego. Entre palabras.

Es como cerrar los ojos pero sin cerrarlos. Es entonces, de repente, cuando me disculpo, con una media sonrisa dibujada y un punto sonrojado.

–          Perdón, me había distraído, con la cadencia de tus palabras. Hipnotizado.

Porque no me di cuenta de que esto era mágico.

Que una buena conversación es un ejercicio hipnótico mutuo.

Conversamos?

Advertisements
Aquesta entrada s'ha publicat en Reflexions i etiquetada amb , . Afegiu a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

3 respostes a Conversando

  1. Jmi ha dit:

    Y si además hay un café de por medio… entras en un bucle espacio tiempo.

    Lo suscribo, todo. Un abrazo.

  2. Marta ha dit:

    Paco, me ha encantado, es un tópico, lo se pero me he sentido identificada.

    Gracias!

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s