Merecer la pena

Siempre me ha gustado la expresión “merecer la pena”. Y pensar que hay personas, situaciones, momentos y cosas que merecen la pena.

Creo que merece la pena escribir sobre ello, y sobre estas cosas, situaciones y personas que merecen la pena.

De entrada, la vida merece la pena. Mucho. Vivirla, contarla, pasarla, compartirla.

La gente que te quiere y a la que quieres merece mucho la pena. Merece la pena su compañía. Merece la pena compartir la vida y compartirse uno mismo con los demás.

Merece la pena parar, aunque la vida no pare.

Esperar merece la pena. Un encuentro merece la pena. Y un reencuentro aun merece más la pena.

Cumplir años merece la pena, también, porque significa que seguimos aquí.

Merece la pena ser tú mismo quien mereces la pena, ser merecedor para alguien. Si es así, ese alguien seguro que también merece la pena.

Merece la pena sonreír. Pero también merece la pena llorar (aunque se llore de pena), cuando algo merece la pena.

Merece la pena buscar. Y encontrar.

Merece la pena mirar. Y ser mirado.

De hecho merece la pena mostrar los sentimientos, ser sensible, sentimental. Eso también merece la pena.

Las personas que merecen la pena lo son porque siempre nos aportan alguna cosa. Bueno, mejor dicho, siempre nos enseñan algo, porque aprender ya es cuestión de cada uno. Pero al menos merece la pena prestarles atención. Y afecto. Y cariño. Merece la pena aprender de aquellos que merecen la pena.

Si me diesen a elegir, y se pudiera hacer realidad vivir otra vida pasada, no elegiría ser Aristóteles, Platón, Da Vinci, Madame Curie, Newton…personas todas ellas que a buen seguro merecieron la pena. No. Elegiría ser alguien que estuvo a su lado, que les escuchó, que tomó notas, que se sorprendió con ellos, que aprendió. Porque estoy convencido que el tiempo a su lado merecía la pena.

El tiempo a tu lado también merece la pena.

Tú mereces la pena.

Hay algo de meritocrático en la expresión, es decir, se ha de merecer. Y también un punto de autoafirmación de la controversia tristeza-alegría, porque parece que todo lo que merece la pena lleva latente –al menos etimológicamente hablando – la propia pena.

Una pena latente pero no completa. Y me pregunto. Hay que padecer para reconocer el merecimiento? Hace falta la ausencia para disfrutar con la presencia de lo que o de quien merece la pena? Yo creo que sí. Merece la pena aquello que hemos tenido ocasión de no tener, y por eso, al tenerlo, sabemos que vale la pena.

Es tanto lo que merece la pena!.

Por cierto, también hay aquello que no merece la pena, pero sinceramente, no creo que merezca la pena escribir sobre ello.

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3 respostes a Merecer la pena

  1. Tibiruradens ha dit:

    Valió la pena detenerme un instante. Al cerrar la página pensé: Es bueno sentir orgullo? quizás, no sé, me respondí. Pero hay momentos en los que SEGURO QUE MERECE LA PENA!

  2. David Bote Paz ha dit:

    Es muy bonito este post. Llegué por esas cosas de facebook, que aleatoriamente, va resaltando en el muro cosas de unos y otras, de otros.

    Al final y al cabo, creo, que efectivamente, vale la pena experimentar A y B, sea bueno o malo, para que la vida sea más plena, más auténtica y uno, más consciente, más integrado en todo.

    Bonito post, insisto!!

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